Laguna Casa Villora (Chinchilla de Monte Aragón). 21/02/2011
HUELLAS Y SEÑALES DEL JABALÍ
El Jabalí es abundante en nuestros campos, aunque pasa bastante desapercibido a los ojos poco observadores debido a su carácter esquivo y hábitos crepusculares y nocturnos.
Podemos reconocer su presencia prestando atención en sus rastros: huellas, señales de haber comido, excrementos, señales de actividades de mantenimiento, etc.
HUELLAS: constan de las marcas de 2 pezuñas delanteras grandes y 2 traseras pequeñas (llamadas guardas), que sobresalen lateralmente respecto a las primeras.
Las guardas nos permiten diferenciar las huellas del jabalí, en relación con otros ungulados (ciervos, gamos, cabras montesas, etc), que no suelen marcarlas.
En el barro, las pezuñas delanteras del jabalí se marcan más profundamente en su parte anterior.
EXCREMENTOS: son esféricos, aplanados o más o menos deformados. Aparecen en hileras, unidos por el centro (rara vez separados). Su color es de marrón a negro. Cada subunidad puede llegar a medir unos 3-3,5 cm, y todas juntas hasta 15 cm de longitud. Su contenido suele ser vegetal, aunque aparecen insectos, plumas, pelos, huesos...
HOZADURAS: Cuando buscan alimento, los jabalíes suelen hozar dejando marcas muy características, como carriles de hasta 50 cm de profundidad. En ocasiones pueden observarse amplias superficies de terreno totalmente levantadas; incluso llegan a mover y levantar piedras grandes. Los tejones también hacen algo parecido, pero el jabalí hoza en todas direcciones.
BAÑAS o REVOLCADEROS: suelen bañarse en el barro, incluso de los charcos, dejándolos con formas ovaladas muy características. Una vez que se han bañado, suelen frotarse los flancos en un árbol cercano, que previamente descortezan, observándose restos de barro y también pelos.
Unas imágenes de la salida:
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