Laguna de El Acequión (Albacete). 10/01/2011

 
EL YACIMIENTO ARQUEOLÓGICO DE EL ACEQUIÓN 

Se trata de un poblado fortificado del Bronce Manchego (también denominado en Albacete, Cultura de las Morras), formado por varias murallas concéntricas escalonadas entre las que se ubicaban las viviendas y otras dependencias.
El poblado está localizado en la isla de la Laguna de El Acequión (Albacete) y fue ocupado durante unos 400 años, entre el 2.200 y el 1.800 aC. Sus moradores eran sedentarios y practicaban la agricultura con cierto grado de intensificación, así como la ganadería y caza.
En Albacete se conocen más de 300 asentamientos del Bronce Manchego, que se extendía también por la actual provincia de Ciudad Real y algunos enclaves de Toledo y Cuenca.
El Bronce Manchego es considerado uno de los sustratos indígenas que dieron origen a la Cultura Ibera. 

Imagen: Google Maps
 
EL CONEJO

El Conejo es pieza clave en los ecosistemas mediterráneos peninsulares. De su abundancia dependen depredadores tan relevantes como el Lince Ibérico, el Águila Imperial Ibérica y otras 20 especies más.
Las principales causas de importantísimo descenso que ha sufrido el conejo en la Península Ibérica durante las últimas décadas, han sido el deterioro del hábitat y enfermedades como la mixomatosis y la hemorragia vírica. En la década de 1950 la mixomatosis causó pérdidas del 80-90 % de conejos, mientras que desde 1989, la hemorragia vírica produce cerca del 60 % de mortalidad. En total, la especie ha disminuido su abundancia en un 90 % desde mediados del siglo pasado.
Actualmente la especie está considerada como Vulnerable (Estado de Conservación para España). 

 
Hábitat óptimo: terrenos ondulados a menos de 1.000 m s.n.m, en clima mediterráneo continental, sin demasiado frío y precipitaciones de unos 500 mm/año. En suelos no demasiado duros (que permita la construcción de madrigueras) y un 20-25 % de cobertura arbórea, 35 % de pastizal intercalado con un 40 % de matorral, y 25 % de suelo desnudo.
 
Costumbres: son sedentarios (siempre cerca de la madriguera) y suele vivir en grupos muy jerarquizados, ocupando uno o varios vivares (escarbados bajo tierra), que defienden de otros grupos. Marcan el territorio mediante escarbaduras, excrementos y señales olfativas (orina, marcas glandulares, etc). Son básicamente crepusculares.
 
Cecotrofia: los conejos son fitófagos y realizan una doble digestión (a semejanza de los rumiantes). Primero producen unos excrementos blandos que consumen rápidamente y después otros duros, definitivos (los que vemos en el campo). Esto les perite aprovechar mejor la vitamina B1 y la microflora necesaria para digerir la celulosa.
 
Para detectar la presencia de conejos: los excrementos son esféricos, algo mayores que guisantes, de color negro a marrón (según lo secos que estén). Suelen aparecer acumulados en cagarruteros o letrinas (sirleros en nuestra zona).
Realizan escarbaduras de 3 a 10 cm de profundidad y 5-15 cm de largo. En ocasiones se observan marcas de uñas y en sus bordes puede haber excrementos.
Las madrigueras suelen ser muy evidentes, con múltiples bocas y sendas entre las mismas y los lugares de alimentación. También se pueden observar bocas aisladas, que conducen a cámaras de cría denominadas gazaperas. 


 
Para diferenciar a distancia el conejo de la Liebre Ibérica: el conejo es algo más pequeño que la liebre y tiene las orejas más cortas (en la liebre se ven largas y con las puntas negras), la parte superior de la cola es gris (negra en las libras, destacando la inferior blanca cuando corren) y las patas son más cortas (en posición de sentados parecen más bajos que las liebres). El conejo suele realizar carreras de corta distancia para esconderse en las madrigueras, mientras que la liebre corre a larga distancia, dando saltos y levantando y agachando las orejas. 

Conejo 

Liebre Ibérica